ECO PENINSULAR
• La muerte de una gran mujer: Mary Salgado de Sotelo.
• Sigue el tortuguismo democrático municipal.
Alfredo González González.
Vio sus primeras luces entre las hondonadas y montañas de un pueblo luchador que al agotarse el mineral y percatarse del peligro que representa la minería tóxica, transcurrió su infancia. En un punto diametralmente opuesto, un joven apuesto advertía las estrecheces de un pueblo en grado de heroico que en Mulegé pueblo escribió una de las páginas con la intervención norteamericana.
Doña Mery como cariñosamente le llamábamos, falleció el lunes anterior y descenderán sus restos a una tierra a la que amó y sirvió, procreando una familia que le dieron hijos, nietos y bisnietos.
Don Arturo no vio futuro para sus inquietudes y se trasladó en Santa Rosalía y se volvió corresponsal de un diario de Guaymas. Ahí pasó a otros lugares hasta los comondus, hasta que fundó él Ultimas Noticias, aquí en la ciudad de La Paz.
Doña Mery fue una mujer respetada y respetable, tenía innato el espíritu de servicio y cuando la Cruz roja funcionaba formó parte importante del patronato para que ésta venerable institución no cayera en manos irresponsables que todavía hasta la fecha, cuando se les pide un servicio, nos consta, necesitan una aportación económica “para la gasolina”.
Lamentamos su partida, porque en más de una ocasión nos hacía pasar a su comercio para que seleccionáramos un obsequio, fuera una camisa de marca, un buen suéter o una buena chamarra, porque sabía perfectamente bien que servíamos en el periódico propiedad de su esposo.
Una de las cosas que recuerdo es que en uno de sus cumpleaños pidió le acompañara la rondalla de prevención y readaptación social, y habría que apuntar que a una de las madrinas del conjunto fue precisamente Doña Mery cuya presentación fue en el caimancito con la anuencia del matrimonio Mendoza Davis.
Mujer digna, supo responder a las expectativas de su pueblo, escaló el puesto de regidora y vicepresidenta internacional de las mujeres profesionistas y de negocios, que llevó su voz más allá del Atlántico y puso el criterio del respeto que debieran tener las mujeres en todo el mundo. Hoy por la tarde, será sepultada, las callejuelas del Real de San Antonio se oscurecerán, pues el sol estará ocupado, dándole mayor brillo a una mujer de los que los sudcalifornianos, debemos sentirnos orgullosos.
Mary Salgado de Sotelo, murió físicamente, y esperamos que su espíritu inspire a todas aquellas damas que quieren o desean luchar por las mejores causas que nuestros abuelos y abuelas nos imprimieron y que debe guiar a todos los seres humanos de buena voluntad para no vernos desangrados.
Hablando de cosas desagradables, las autoridades municipales siguen empecinadas, no solamente en darle solución a un problema que con un poco de buena voluntad, dieran una pauta al pozo de visita del conjunto habitacional del ISSSTE. Una señorita nos dijo ayer: Ahí estaremos con ustedes hoy en la tarde, pero ello nos ratifica la alcahuetería oficial de algunas damas que contrastan con la ilustre desaparecida. Ahora se suma a ese problema la falta correcta del suministro de agua potable, del mantenimiento de drenajes y demás porque en los recibos se nos cargan esos gastos que por lo que vemos las refacciones y demás insumos que deberían tener para casos de emergencia no funcionan o de plano hay negligencia y falta de respeto también a un presidente municipal al que no se le hace caso.
Estos son los grandes contrastes de gente que nos deja para siempre, y la que permanece siendo trabajadores o titulares de nómina y que esquivan cualquier llamada telefónica, o: ¿No tienen el material suficiente para enfrentar este tipo de problemas? Seguiremos informando una y otra vez. Cómo es posible pensar en repetir la presidencia municipal, si un problema menor no es atacado. Imaginémonos qué es lo que pasaría durante un meteoro.