De todo como en botica
Buen sabor de boca dejó Lupita Olays el jueves anterior al abordar la tribuna. Fue clara cuando dijo: Que la tribuna no era para dimes y diretes, donde parece que se ventilan asuntos que se politizan, en lugar de dar forma a una comunión de esfuerzos y empezar por dar vida a las propuestas que podían significar avance para los sudcalifornianos. Agregó: Hay que dejar que el gobernante haga su trabajo, los candidatos sigan sus estrategias y el poder legislativo, así lo entendí, “no lleven agua a sus molinas”. “Todos tenemos nuestro corazoncito, pero el deber y la responsabilidad marcan claramente que ahí se va a legislar para todo un pueblo, y no invadir terrenos. Elaborar una propuesta conjunta ante la inseguridad y presentarla ante quien corresponda. Buena participación de la Loretana, por cierto que Santos Rivas de acuerdo a su inveterada costumbre faltó sin justificación y de paso le taparon la boca los conceptos de Lupita.
También Ramón Alvarado Higuera se hizo solidario con las inquietudes de la derechohabiencia del ISSSTE, sobre todo la que reside de los límites de la avenida Bravo hacia el este y norte que requiere, pero ya, de un área de urgencia en la clínica Carlos Estrada Ruibal donde se atiende la medicina familiar. Un caso que requiera atención de urgente necesidad, un infartado, una bronquitis o un problema gastrointestinal, etc. Un paciente nomás no la cuenta, si para surtir un solo medicamento se tiene que ir desde 50 cuadras, imagínese el lector un problema mayor. Ojalá que la delegada cambiara impresiones con sus autoridades superiores y con el cuerpo médico de una y de otra clínica y muestre el padrón de la derechohabiencia que se encuentra distante del lugar que podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. Bien por Ramón Alvarado.
Con referencia a Nacho Monroy, debemos reconocer que está haciendo su mejor esfuerzo en el Ayuntamiento que recibió torpedeado en sus líneas de la navegación por las irresponsabilidades ya que ha ido sorteando el vendaval y navegado contra del viento y la corriente pero está metiéndole los kilos. Eso lo he dicho y lo sostengo, pero también, no estamos de acuerdo en las irregularidades en el manejo de su agenda porque el cumplimiento de la misma da una buena impresión, salvo los imponderables del camino. Y así no habría la necesidad de trasladarse hasta allá. Que no pierda Don Nacho la buena impresión que se tiene de él. Pero, si no le interesan nuestros planteamientos de una modesta revista de reflexión, solemnemente digo que no pasará nada si desea poner las distancias hasta ahora observadas. Pero si es conveniente que no vaya a caer en las displicencias del pasado inmediato que nunca nos dio el lugar que creemos habernos ganado y que cayó en el error de un fetichismo del apoyo en demasía y a más de uno nos pegó una patada en las nalgas. Trabajar sin recursos lo sabemos, es difícil, pero es mucho más hacerlo sin amigos sinceros.
Finalmente, el miércoles de la semana anterior tuvimos la visita de Alfredo Zamora candidato a diputado por el segundo distrito. Fue una charla amena, sin reclamos recíprocos, sin combates a los adversarios y presentó la promoción electoral que se convirtió en una plática ya dijimos, amena. Su preocupación, manifestó, es el alumbrado público, los pavimentos en viejas colonias y en otras partes la introducción del agua potable, por lo que él pondría todo su empeño y que regresaría al segundo distrito cuantas veces fuese necesario, fue un buen intercambio de civilidad. No tuvo ninguna cuchufleta para quien dejara la diputación, aprovecha el tiempo el manifestarse con sencillez sus afanes y de llegar, si Dios quiere, por nuestra parte, esperaremos para dar nuestra opinión en un tiempo perentorio. Suerte.
