ECO PENINSULAR
ALFREDO GONZÀLEZ GONZÀLEZ
Ramón Silva López. Adiós a las armas.
Era media mañana de agosto de 1947 cuando divisé una figura esmirriada, de color retinto, ambos portábamos una fisga en la playa frente a la residencia que por muchos años ocupó la familia Ayala Luke. El cometido que nos había llevado ahí sin conocernos era la captura de jaiba y de vez en cuando si la suerte favorecía una que otra liza.
Era el “Negro” Silva. Pasaron los años y cultivamos una amistad que nada la vulneró. Ni siquiera las intrigas de aquellos varones que buscaban quebrarla.
Forjó su familia con Juanita De Silva, oriunda de Loreto, a quien conoció al ir a reparar con toda maestría la carrocería de un automóvil deteriorado. Más adelante,compondría una canción que le inspiró la novia y esposa después que conoció como ya dijimos, en la primera capital de las Californias.
Posteriormente, le entró el gusanito del periodismo. Como se dice en el argot periodístico cuando alguien huele la tinta, jamás el olfato abandona el aroma. Así, participócon su periódico modesto por espacio de más de 40 años El Quijote. Alineó con las causas justas de este pueblo. No usaba vocablos rimbombantes sino usaba el lenguaje directo, franco, en toda su crudeza. Deseaba acabar con los intolerantes, abusivos, ladrones y asalta pueblos. Le costómuchas agresiones. En una ocasión le quemaron un vehículo. Lo agredían verbalmente o físicamente pero no hubo golpe que no regresó. Todavía no hace mucho un grupo de estúpidos hacían mofa de su medio informativo. Jamás se quebró. La revista Raíces se encuentra de duelo porque lo aceptó en sus páginas independientemente de la edición que él iba dejando domicilio tras domicilio o de la aportación que hacía espontáneamente alguien para el sostenimiento del Quijote.
Silva López compuso canciones, poesías, etc. que quizá por condición económica no encontró el apoyo para difundirlas salvo en diversas ocasiones la entonces radio gobierno cultural XEBCS en el 1050 del cuadrante lo llevaba a cabo con mucho gusto. Ramón se marchó, se va extinguiendo entre el colorido del azul turquesa, del rosa mexicano, del azul marino, del amarillo canario, de los crepúsculos con los que se extasiaba y lo inspiraban para hacer sus composiciones. Tardes completas me tocóescuchar música romántica que por largos intervalos lo extasiaban. De carácter humorístico, cuando daba la mano la daba hasta la empuñadura. Sudcaliforniano amamantado con leche de chuniques de ciruelas del mogote. ¡POBRE DE AQUEL QUE AUNQUE LO SOBREPASARA EN FUERZA FÌSICA LANZARA UNA OFENSA O UN INSULTO A LA TIERRA QUE LO MIRÒ NACER!
Por las mañanas subsecuentes, la taza de café del “Negro” Silva en el expendio de la calle Bravo lucirá vacía, pero queda en el recuerdo de sus familias, amigos y de todos aquellos humildes que entendieron lo que deseaba decir con toda su alma. Tal vez el epitafio que merece es:
“CUANDO UN AMIGO SE VA QUEDA UNA BRASA ENCENDIDA QUE NO SE PUEDE APAGAR NI CON LAS AGUAS DE UN RIO”. Yo siempre fui un adiós, un brazo en alto cuando quise quedarme vino la aurora y me llevó con ella”
La frase del día:
¡NEGRITO: ANDA, VE CON DIOS¡