ECO PENINSULAR
Alfredo González González
Hechos son amores y no buenas razones.
Las consecuencias del Guaycura.
En política se dice que quien la practica jamás debe olvidar que “Hechos son amores y no buenas razones”. Hemos sostenido a lo largo del peregrinar periodístico que el principal ingrediente del quehacer al servicio de la colectividad es la credibilidad.
Lo anterior deviene de una obra que beneficia a todos por igual, promesa cumplida a raíz de la magna inauguración del estadio de futbol Guaycura que había sido una sentida demanda desde tiempo atrás. Carlos lo prometió y Carlos lo cumplió.
Más de cinco mil gargantas ovacionaron al titular del ejecutivo al momento de cortar el listón con el que quedaba oficialmente inaugurado ese espacio deportivo que podrá ser un magnífico laboratorio donde niños y adultos de ambos sexos puedan practicar el balompié, así como el de tener la oportunidad de gozar de espectáculos con equipo de primera y segunda fuerza. Cinco mil hogares que habrán de multiplicar con el resto de sus familiares tal evento, y esto quiérase o no, acéptese o no es un punto grandote para el gobernador del Estado.
El deporte como tal es un componente eminentemente preventivo contra conductas antisociales, pero además, va y tiene como meta, el aprovechar espacios libres en los diferentes jóvenes y niños en edad escolar.
Los torneos de barrio podrán dirimir sus habilidades en tal escenario. En fin, los beneficios que esto acarrea son múltiples y tendrá que comprobarse que es mejor ubicarse en estos lugares que en antros donde se pudieran presentar la adopción de otras adicciones que aprovechan gente sin conciencia.
Las consecuencias del estadio de futbol Guaycura son invaluables. Se comprueba también que la administración de los recursos con que el gobierno administra, tienden a fortalecer una política social que involucra a los talleres de cultura infantil con tendencia a re-encontrar nuevos valores.
También sirvió el escenario para que el gobernante insular diera una cátedra de civilidad. En el lugar del presídium también fue invitado el representante del presidente de la República para las áreas federales, el profesor, Víctor Castro Cosío.
Lo anterior, es que aun siendo de colores diferentes, Mendoza Davis no tiene resabios con nadie y ojalá que al seleccionarse los funcionarios municipales o federales, se siguiera la misma regla porque no me cabe duda que solamente teniendo un alto grado de civilidad se puede llegar a la reflexión de que en todos los partidos hay gente de talento y no acontezcan hechos tan señalados como en el de Los Cabos que un notario se va a ser cargo de un puesto administrativo como lo es catastro solo porque puede ser un factor en planes hacia el futuro.
Por ello, el estadio Guaycura abrió sus puertas para tirios y troyanos y el mejor ejemplo es la presencia presidencial en la persona de un maestro que creo según la fotografía que me mostraron, estaba satisfecho.
Fue una noche alegre que la gente justipreció, porque mientras en otras latitudes hay sucesos que lamentar, este hecho de dar un instrumento a las nuevas generaciones para su beneficio sería mezquindad de parte nuestra no comentar.
El deporte como vía de formar hombres y mujeres socialmente productivos es al igual que la educación una buena formación. En muchos lugares de nuestro Estado deben de impulsarse obras como éstas porque ya muchos años atrás hubo personajes que participaron en los llamados juegos del noroeste donde los sudcalifornianos trajeron preseas y diplomas, inclusive por ahí debe de andar una bandera nacional firmada por todos los asistentes a uno de esos eventos que dieron brillo a este punto de la patria.
Lo dicho, hechos son amores y no buenas razones. Con esto, Mendoza Davis sigue hundiendo sus acelerados políticos recorriendo diversos puntos de la entidad y sellando el pacto que tiene con la sudcalifornidad.
El pensamiento de este día:
“UN GOL OLÌMPICO PARA LAS NUEVAS GENERACIONES”.