ECO PENINSULAR
Alfredo Gonzàlez Gonzàlez
Rodolfo Romo Garza.
Entendemos que toda persona es respetable desde el Presidente hasta el más humilde.
Cervantes Saavedra, uno de los grandes de la Literatura española diría que el ser humano debe expresarse pero tambièn interpretarse en su ser y figura propia. El responsable de la oficina de la Presidencia de la República, Rodolfo Romo Garza, hace días hizo algunas declaracionesen las manifestó, palabras más, palabras menos que: “se pretende hacer de una llovizna, una tormenta” (SIC). Y en otro sumario externó que: el señor Presidente es el señor Presidente y que por tanto no se le podía cambiar su forma de ser” (SIC).
Debo confesar que en las dos planas que abarcaron dicha declaración me aflojerò. Sin embargo, estas dos cosas me bastaron para hacer una serie de reflexiones y claro está, no es una llovizna sino un verdadero (como dijo Mao Tse Tung) desorden en el cielo. Lo anterior no significa que no haya habido avances. Un conocido escritor ha producido una o dos obras de los sucesos actuales donde establece que López Obrador cuenta con el casi el 30 % de la simpatía de los mexicanos.
Está lo anterior a juicio del lector. Lo que es cierto es que en 100 días del gobierno federal, existen aciertos como el incremento a los salarios mínimos, el combate a la corrupción y a nivel local, la suspensión por lo menos a nivel del discurso de la minería a cielo abierto “Los Cardones”, entre otras cosas.
No lo podemos negar porque ahí están los hechos.
Sin embargo, a contrapeso se encuentran decisiones que hoy afirman una cosa que llenan de esperanzas y al díasiguiente hay un cambio que en nada favorece. Tambièn, las estancias infantiles y aún cuando se les vaya a entregar a las madres de familia una determinada cantidad que sostenga los gastos más ingentes de los cuidados de los niños no se debe de correr el riesgo de dejar a la buena de Dios a los infantesen la etapa de la lactancia o de mayor edad con personas no de buenas intenciones, incluso desde el mismo seno familiar, han existido casos bochornosos que dejan mucho que desear.
Habría que sopesar lo conveniente y lo inconveniente y aun cuando el Presidente sea el Presidente y no deba cambiar su forma de ser, quiéralo o no el señor Romo, de alguna forma altera la potestad de la República, una de las herencias que nos dejara el tata e Jiquilpan quien decía: “que la potestad republicana debía de respetarse”.
Ahora bien, esa llovizna a la que se refiere el señor Romo, se puede convertir en tormenta o en huracán. Aquí creo conveniente citar un fragmento de la obra de más allá del silencio de A. J. Croninque palabras más palabras menos, dice: “en un país donde la opinión pública no está dirigida, suelen presentarse una serie de murmullos que se convierten en voces que después viajan y se expanden con la fuerza de la galerna. Cuando se desata semejante fenómeno se tiene que inclinar ante ella o dejar que pase y es cuando el gobierno del pueblo y para el pueblo surte sus plenos efectos” (SIC).
Eso de que el Presidente es el Presidente, seguramente lo será cuando actúe a conciencia, pero no se puede hacer un gobierno a medias. El Presidente tambièn es un ser humano. Debemos respetarle su dignidad y su investidura y esto se contraviene cuando personajes pertenecientes al partido que lo llevó al poder son especialistas en bochinches escándalos, sobre todo cuando acompañan al Tlatoani mexicano en los presídium, deteriorando en forma soez a sus adversarios políticos. Considerar a Don Andrés como un semi Dios o un Aquiles invencible sería tanto como no aplicar las normas correspondientes en beneficio de sus iguales.
Así es que el señor Romo podría medir sus declaraciones en lugar de convertirse en un limpia suelas del Sr. Presidente.
El pensamiento de este miércoles:
“¡ERES HUMANO, ERES HUMANO, ERES HUMANO! PALABRAS QUE LE DECÌA UN ESCLAVO AL GUERRERO QUE REGRESABA A ROMA VENCEDOR DE UNA GRAN BATALLA!”