ECO PENINSULAR
• Entre lo popular y lo populachero. • Lo explicable de lo inexplicable. • Pórtense bien, si no, los voy a acusar con sus papás y sus abuelos.
Alfredo González González.
Se puede ser popular sin llegar a la chabacanería de expresiones no propias de un jefe de Estado. Tal fue la advertencia que hizo a quienes honrarían los hechos criminales perpetuados en octubre de 1968.
¿Quién castigó a aquellos que pusieron en jaque a millares de negocios en el paseo de la Reforma, restaurantes y otros prestadores de servicios, precisamente en lo que andaba metido Don Andrés Manuel, enarbolando las banderas deshilachadas de un trotskismo mal interpretado a donde se pasaban los inconformes, algunos se dieron cuenta de las intenciones de Stalin que hasta la mano asesina llegó hasta la ciudad de México donde dio muerte a León Davidovich Trotski, que estaba convencido del materialismo histórico y de un socialismo de Estado a través de la consistencia pacífica.
Surgieron grupos de jóvenes que jamás condené, usaban el cabello largo, como el Che Guevara, boinas. Por ello en una ocasión invité a dos alumnos, Loreto Romero Geraldo y Rafael Vizcarra, la materia era introducción a la filosofía. Se trataba de exponer le clase y me permití hacerle algunas preguntas: Al más bravo le dije, ¿Por qué usas el pelo largo? Porque así lo trae el Che. ¿Por qué lo admiras tanto? Porque hizo una Revolución.
Eso me bastó para entender no una buena formación, sencillamente porque el Che tiene más atributos que las barbas, las boinas, como lo son sus ideales que existen, aún con su materialismo dialéctico. El Dr. Ernesto Guevara de la Serna fue un hombre positivo, traicionado como Camilo Cienfuegos y otros a parte de una carta leían en público en la Habana, donde señala a Fidel Castro como la persona que lo traicionó en la Sierra de Bolivia.
Con respecto al 2 de octubre, es bueno recordar como bueno es no olvidar, pero es bueno reorientar la idea sobre la destrucción, la razón sobre la violencia.
Lo digo todo contrito,
pero si con mucho ardor.
señor López Obrador,
¿Ya le mandó a decir a los abuelitos?
Es cierto que a nuestros compatriotas no les gusta el lenguaje florido ni garigoleado al chile pelón, pero con la verdad y lógica. López Obrador admira mucho a Cárdenas del Río y en una de sus giras el Tata de Jiquilpan se encontró con unos integrantes de una etnia que tomaban su descanso para ir a comer la exigua comida. En cuclillas los campesinos empezaron a calentar los tacos de tortilla de maíz con frijol. Cárdenas hizo lo propio se sentó en cuclillas y ahí a darle la primer mordida se acercó a un allegado presidencia y le dijo: Señor presidente ¿Usted comiendo con éstos? Sí, le dijo, porque aquí escucho la verdad auténtica, no la que muchos de ustedes me van a contar a palacio nacional, porque no quieren que me altere. Por eso estas gentes o no resuelven nada o tienen soluciones a la mitad, ¡Cabrones! Fue un acto directo y espontáneo no de artificio. Ojalá que sus padres y sus abuelitos le hubiesen arriado dos cuerazos para que se forjara bien.