ECO PENINSULAR
• Prado Bautista: De pie y con muchas ganas. • El peor de los virus, video de un médico. • Reflexión: Diputados locales.
Alfredo González González.
Mulegé redobla sus esfuerzos para no ofrecer flancos a la contingencia, que al decir de los conocedores su momento crítico o lo que han llamado el pico de la pandemia, está a mediados o finales de mayo. Por esa razón ha blindado el territorio geográfico bajo su responsabilidad. Continúa interactuando con la sociedad y con las autoridades estatales y federales y diversas organizaciones muleginas. Así como quedó demostrado en el año de 1954 cuando se escuchó el silbato de la compañía del Boleo que fue el último porque la empresa minera se retiraba.
Con todo esto también interviene el cachanía que demostró que ese pueblo sui géneris se negó a morir. También Arely en Loreto mantiene el equilibrio de la sanidad. Está por descontado que en todos los casos están muy pendientes las autoridades de salud.
En otro orden de cosas, hace unos días me tocó ver un video en el cual, un médico que no se identificó pero no es de por acá, explicó que el peor de los virus que puede azotarnos es el del terror, porque ello influye en las enfermedades crónico-degenerativas, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 1 y 2, entre otros. Recomendó que no nos arrastre el temor, se sigan las normas elementales preventivas.
Desde nuestro punto de vista, nos parece correcto, evitando desbandadas y nunca olvidar las palabras del nazareno que dejó al bisabuelo de nuestros abuelos: “Nunca pierdan la fe y la esperanza”. Hay mucha gente trabajando en nuestro Estado, se incluyen las fuerzas civiles, Marina, Militares, y restauranteros o vendedores de alimento como en caso de una pollería, que en ciertas horas de la tarde noche llegan a las áreas, esto aquí en La Paz, a obsequiar porciones de pollo rostizado o asado. Saben los esfuerzos que están realizando.
Reflexión. Nuestro amigo Juanito Ramos Zepeda, se dedicó al análisis y lenguaje de los sudcalifornianos de las comunidades rurales. Llegó a pensarse que ridiculizaba su expresión. Pero no, toda expresión oral, es parte de una cultura, por eso la clasificó como la psicolingüística del ranchero californio. Que por años, demostró su valía porque como alguna vez me dijera Isidro Jordán Carlón: primero fue el rancho y después la ciudad.
Alguna vez platicó que en una campaña electoral para elegir al único diputado federal al que teníamos derecho por nuestra condición de territorio, llegó a la comunidad la comitiva del candidato del partido de 3 colores y antes de que éste dirigiera su mensaje a los habitantes, habían repartido unos volantes con el rostro del personaje central. Un anciano le insistía a la nieta:
– ¡Míralo! ¡Míralo! ¡Míralo!
-¿Por qué tata?-
– Porque este del papel es el que vas a ver, porque al otro nunca lo verás otra vez.
Cuando recordé esto, recordé a un diputado por el segundo II Distrito. Su nombre es Alfredo Zamora. Vino a nuestro asentamiento una sola vez. Ya no lo volvimos a ver. Por su color de la piel retinto, la palomilla del congreso lo bautizó como “El chango en mole”.
Con el dedo nos dan atole,
Se escuchó todo contrito,
Al no visitar su distrito,
El de mote de Chango en mole.
Eso sí que está chido,
Hoy tienen el sello de lamidos.










