ECO PSNINUSULAR
*Adelantándonos al día del padre. • La primera oración para el padre celestial. • El verso que se anticipó en el tiempo. • Mi padre biológico de Hermosillo. El espiritual de Migriño. • Lo que le digo a mis hijos y nietos.
Alfredo González González.
“Hágase señor su voluntad, en la tierra como en el cielo…”
Por regla general despierto a las 3:15 horas am. Y por primero que hago es dar gracias por un día más. Es la madrugada adelantada con una buena reflexión, compensada con la siesta posterior a la comida. Por ello saludo al padre de padres, el padre celestial. Mi padre biológico nació en Hermosillo y mi padre espiritual en Migriño de la jurisdicción de Los Cabos, Antonio Wilson Fernández. Padre no es precisamente el que engendra, sino el que forma. No es regla definitiva. Entre ellos hubo mucha gente que me echó la mano, como el maestro Humberto Muñoz Zazueta que al encontrarnos me decía: Toma, cómprate una camisa y vete a arreglar el cabello. El Gral. De división de la fuerza aérea Emilio Foullon Cabrera quien quiso darme la carrera de Ing. Agrónomo en Chapingo. Al entrar al primera clase me asusté, era geometría plana y de espacio. El que suscribe se encontraba de oyente gracias a la intervención del secretario de Agricultura y Ganadería. No era mi vocación y fui sincero con el general.
Unos versos escritos un mes de abril de 2015, según me lo hizo saber Frank González Hirales. Los volvió a publicar en abril de este año. Me da la impresión que se adelantaron en mucho y aún en su versatilidad se pueden sacar diversas conclusiones. Se titula “Al día siguiente”:
¿Cuántas vidas costó la democracia?/ ¿Cuántas lágrimas convertidas en torrente?/ ¿Cuántas traiciones mezclada con la sangre de inocentes?/ sonaron los clarines del oprobio/ se declaró el desborde de poder y la riqueza atesorada/ ¿Cuántos sacrificios más a Huitzilopochtli?/ que conversa en la noche sin fin de los malditos/ es la luna ensangrentada y un sol obscurecido por las afiladas fauces que consumen valores y actitudes/ hay fracasos en aras del poder enfermando los sentidos/ y el cruzar de aves blancas clavadas en vetusta cruz/ de aquél Gólgota impaciente/ con Caifás resucitado/mientras judas cuenta su dinero/ cuando las tinieblas sean interminables/recordarás las palabras de aquél justo/ que en el martirio encontró la gloria/ y con sus pupilas dilatadas/ alcanzó a decir/ no lloren por mi/lloren por sus hijos.
También hay una narrativa de un joven que no estaba de acuerdo con su padre. Solía decir: Mi papá es del siglo pasado. A los 18 años nosotros somos de otra época. Cuando el padre le decía que, estudiara para que fuera un hombre de bien, respondía: Mi padre está chocheando. Cuando tenía 20 años se le observó frente a un sepulcro y dijo estas palabras: Cuánta razón tenía el viejo. Lástima que estas expresiones ya no las pudo escuchar su progenitor.
Finalmente algunas veces les he dicho a mis hijos que a mis 80 años hubiera tenido la experiencia cuando nacieron los dos primeros, hubiera sido el mejor padre del mundo. Sin embargo, es la propia universidad de la vida lo que nos va enseñando, pero cuando hay amor y ternura tenemos que aprender lo más pronto posible. Feliz día del padre para todos. Sin distingo alguno.