Eco peninsular
Importante será en próximas elecciones el encuentro generacional.
¿Cómo insistirles a jóvenes que se apliquen en la ciencia política?
En el último trecho lo único que le queda a los veteranos es su dignidad.
No entendería la libertad si a los veteranos lucidos los asusta un cuete.
Reflexión.
¡Nada de pinches viejos! Cuando el ser humano en su condición de hombre o mujer se muestran erguidos y tienen una actitud fuerte frente a la vida, en su trabajo o en su hogar es la raíz de la ciencia política sea cual fuera el partido al que se pertenezca. ¿Cómo no insistir en un reencuentro generacional? Donde mucho tendrá que ver de ciudadanos que pasaron de la juventud a la madurez y de esta mezcla surge la simbiosis de un hombre nuevo y capaz que está en la fase de una plena madurez.
Como no recordar aquellos hombres niños que llamaron a su país. La de Narciso Mendoza “el niño artillero” y la valentía de un hombre maduro “el pípila” cuyo nombre era Juan José Ramírez Amaro, que le pusieron una loza sobre la espalda y sobre esta un pequeño cañón con el que derribo la puerta de la prisión de la alhóndiga de granaditas.
Pero si no todos podemos ser héroes si debemos de ser corresponsables del destino de nuestra tierra de origen y del país en general. Si no podemos tensar los arcos, si podemos hacer las jaras.
Por otro lado si se va por ejemplo a una lucha electoral no debe perder su cualidad civilizada. Si la presencia de la veteranía que ha sobrevivido ante los embates de la intriga y otras trampas del camino, al menos, los viejones algo habrán aprendido. Así es que, ¡nada de pinches viejos!
Reflexión: en todos estos últimos días la pandemia ha ocupado nuestros primeros espacios y los análisis críticos sobre cuestiones que pudieron haber hecho el impacto menos agresivo y también señalado la rodilla hasta el tope por los osos del jefe de estado que en ocasiones hace gala de su folklorismo.
Desde hace meses cuando se hablaba en silencio de la sucesión gubernamental en nuestro estado, se han dado intervalos. Así lo exigía el drama de la pandemia.
Pero para antes con conocimientos de causa en lo que bajo mi estricta responsabilidad se refiere he estampado el nombre de un personaje apreciado llamado Isidro Jordán Moyron, sin ninguna intención peyorativa para quienes aspiran de acuerdo a sus derechos ciudadanos. Su carácter afable, humanista, el trato humilde, el saber decir si y a veces no, el desempeño en la trayecto de la carrera de los puestos que ha ocupado, no tiene replica y si eso no bastara, su discreción y su sigilo para no ponerse al margen de sus responsabilidades confiadas por el jefe político del estado, Mendoza Davis, ha actuado con lealtad.
La genética respetable de Isidro proviene de la breña, donde muchos antepasados nuestros fueron y todavía son los permanentes vigilantes de una tierra agreste y dura, pero tierna y generosa que enseña a los hombres a ser verticales y confiables, por ello, merece mis simpatías y mi respeto.
Arrion: en tanto el jefe del ejecutivo estatal, sigue entregando obras con sentido social. La ampliación del malecón con la iluminación de ese escenario del cerro de la calavera será un nuevo atractivo. A cambio a pedido a la población que conserve las medidas preventivas para no contraer la contingencia.
La frase de hoy acomoda muy bien a los conceptos vertidos: La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes… entendemos que en esa democracia cuando se respeta el estado de derecho las minorías pueden emerger con una bien calificada dignidad.









