ECO PENINSULAR
1.- ¿Qué es una anécdota?
2.- Los asaltos al pueblo de Miraflores en 1913 revivió el ingenio de sus habitantes.
3.- ¿Por qué la rima del verso del cabo fierro le buscaron la rima con el “aquí no se come tierno”?
4.- “El alas mochas” historia de dolor y de humanismo entre los sudcalifornianos.
¿Qué es una anécdota? El diccionario nos dice literalmente que es un relato de un acontecimiento extraño o divertido o a veces trágico. El filósofo dice: “la investigación garantiza su seriedad”.
Gracias al empeño de Bertita Navarro logramos investigar después de muchos años de algunos párrafos del cabo fierro un corrido en honor a la brigada orteguista. En uno de sus versos dice: “Martiniano Núñez le grita al cabo fierro, porque no te luces gritando viva el supremo gobierno, aquí no se come tierno”. Se debe a que un grupo de soldados huertistas al mando del cabo fierro supuestamente muy valiente en la cuesta de Vázquez se encontró con Manuel González Amador y esté dándose vencido le pidió que el niño se fuera. No obstante que se lo prometió después de matar a Manuel por la espalda, también por la espalda asesino al niño que se llamaba Eutimio González.
¿Cuántas cosas pueden encerrar la palabra tierno en un corrido? Y para el caso que se ocupa se refería al hijo de Manuel. Pues eso quería decir: “aquí no se matan niños o no se come tierno”.
Por esos mismos lugares específicamente en Miraflores los fines de semana llegaban las tropas huertistas a robar ganado y a asaltar dos comercios, cuyos dueños eran Amadeo Ojeda y José L. Garavain que en su honor lleva su nombre la escuela primaria del lugar, por haberla obsequiado al pueblo y la de otro de un personaje de apellido Amadeo Ojeda, después se corrió la voz, querían a una tercera incursión, pero ahora serian jóvenes mujeres. Se agudizo la inteligencia de los de Miraflores y con unos mecates especiales escondían a las muchachas en los pozos de agua, de tal manera que quienes iban a cometer actos de violación y otras depravaciones se iban temblando de lujuria y de coraje.
Por esos mismos caminos por donde han dejado huella los caballos orteguistas y huertistas, entre senderos que hablan de historias y tragedias, de aparecidos, sucedió un caso hace muchos años.
Era una noche de tormenta como decían los rancheros de esta tierra: parecía que el cielo se iba a venir encima. Rayos, centellas, “mangas de agua” como si parecieran tornados arrasaban con lo que encontraban. De un rancho llamado la trinidad de pronto se vio la figura de una mujer con la luz de un relámpago, pareciera que de pronto se había alterado por diversos problemas, junto a ella corría un niño y a punto de tirarse al torrencial arroyo en un solo bramido arrastraba animales, piedras, palos, caballos, al hacer el intento en lanzarse el niño se prendió de su vestido por la parte posterior y se rompió el vestido y esto evito que se fuera en el torrente. Corrió y en un palo quedo insertado y se quebró un dedo.
Al día siguiente lo encontraron cubierto en hojarasca y con la protección de Dios. Lo encontraron las hermanitas Fiol, Rodolfa, María e Inés lo recogieron y se lo llevaron hasta la trinidad que está ubicada en cerro colorado. Dicen los lugareños que cuando le vieron el dedo prácticamente fuera de su lugar lo bautizaron con el nombre de el “alas mochas”.
Por mucho tiempo anduvimos investigando el nombre de ese niño, era, Miguel Castro Carpio.
Estas buenas mujeres lo educaron de acuerdo a sus posibilidades y costumbres, le enseñaron las labores del rancho e inclusive el manejo de algunas armas y alas mochas al final del camino de ellas se encargó de cerrarle sus ojos. Él se apellidaba Carpio, nos dicen que hace poco murió. La moraleja es esa entidad humanista de los sudcalifornianos.
Leyendas o anécdotas que no deben quedar enterradas, que deben conocerse, no con morbo sino con admiración y respeto para que aquellas y aquellos que sienten piedad por el ser humano.
Fuente de información: Bertita Navarro, coordinadora de la biblioteca de Miraflores de investigaciones propias que nos la transmitió a través de la conseja oral.










