1.- El rencuentro con el hijo de un gran amigo.
2.- Ildefonso Green y su hijo Ildefonso Green Davis.
3.- En su conversación rescato cuando me encontraba en medio de la nada.
4.- Dio paso a la idea de un nuevo libro.
Por: Alfredo González González
La reminiscencia iba y venía. La pregunta era: ¿Qué paso? Etc. No tenía respuestas. Habían pasado 48 horas. Saque mis preliminares conclusiones y pensé: “en política es como el teorema de Pitágoras, 2 x2 son cuatro, pero pueden ser seis, o quizá -1”. Debo decir que ni de una ni de otra parte teníamos información más que no fuera la buena voluntad de una y otra parte de querer conseguir la meta. Sin embargo ante la información del IEE estatal se dieron los resultados de que Castro Cosió había llegado a la meta.
Confirmo, el no sé, no tengo información. Y fue hasta las 7 de la mañana del día siguiente cuando escuche la voz del hijo de mi gran amigo Dunchi Green Garayzar, una de las boquillas del 11 de octubre de 1970 que haciendo grupo conPolo y Palento Perpuli Pages, Cayo Talamantes, y también mi gran hermano ya fallecido el profe Bolivi y las familias de Loreto, lograron dar consistencia a la asamblea del 11 de octubre de 1970 que acaba de cumplir su jubileo en 2020.
Fuimos desmaneando los hilos y recordamos a Federico Riestra Castro que se las ingenió para transmitir los incidentes del evento. Cuando Aurelio Robinson en el hotel Junípero fue al igual que Federico dado de baja como delegado municipal y queda sin trabajo lo que se casa por simple deducción independientemente de las cosas buenas que el gobernante en turno pudiera haber hecho que ponderaba el capricho de manejar los hilos de un movimiento sin mezclas.
Dunchi Green hijo, me escuchaba con atención y decía por ejemplo que en los cabos hay personajes como uno que le apodaban “El Forey”, después de veinte años de conocerlo le pregunte su nombre, Rafael González Almanza, enseño a nadar en su época a medio San José del Cabo. Atletas consumados como Hugo Montaño, Maestros eméritos como Fernandito Cota Sandez, Francisco Payen y Francisco Olachea, que eran socios en una panga llamado “Las tres F”.
Se ganaban la vida como educadores y como pescadores.
Personajes como el profe Héctor Montaño Avilés, que dio una concepción moderna de lo que es la vida municipal salía en un camioncito los viernes en la tarde a recorrer diversas comunidades, llegaba a San José viejo y ahí pernoctaba, bajaba su catrecito y ahí lo rodeaban los vecinos escuchándolos y de ahí los invitaba para que interactuarancon él en el palacio municipal.
Les invitaba de lo poco que tenía y regresaba al otro día a la sede San José del Cabo. Hay mucho que hablar todavía y en el camino del pensamiento compartiremos el título de un modesto texto que pudiera decir “no los hemos olvidado, son sudcalifornianos para siempre” y así podríamos seguir con comunidades que han permanecido estáticas por las circunstancias demográficas que no han logrado dar el impulso, que ahí están la familia Trasviña y Cosío en san Bartolo, los Davis y los Garayzar en Loreto, los Zúñigatambién otro apellido emblemático. Es preciso llegar más al fondo porque hay personajes que merecen un poco más de lo que les hemos dado: Dominga González de Amao, Aurora Davis en Loreto y tanta gente que se va quedando en cementerios peninsulares y que ahí permanecieron en la tierra.
La frase de este martes: “La fe y la esperanza llego a la goleta a Santa Elvira en 1697, dedicado a Dunchi Green Davis, hijo de uno de los más grandes amigos que he tenido la dicha de conocer”.