ECO PENINSULAR
Alfredo González González
LXXX Aniversario del fallecimiento de Ortega Aguilar.
Breve tiempo en la Jefatura Política. Las causas de la intriga y traiciones políticas.
La revolución en B.C.S era un suicidio: Alejandro D. Martínez.
Acaecido el 10 de diciembre de 1929 en el rancho de las Playitas de la Concepción al sur de la ciudad de La Paz donde por propia voluntad descansa en el cementerio familiar acompañado por el nieto mayor Félix A. Ortega Romero.
Pero regresemos casi un siglo atrás: en la tarde-noche del 20 de junio de 1913 en una casa humilde pero decorosa allá en Las playitas iluminada por una tenue luz daba vida al interior. Un grupo de rancheros de cuera de venado y carabinas asistían al parto de un documento llamado Plan de las Playitas de la Concepción. Un hombre en plena madurez, Félix Ortega Aguilar, el abogado ranchero, había tomado una decisión. Los acontecimientos de cinco meses antes lo marcaron. El asesinato de Francisco I. Madero originado por el cuartelazo de Victoriano Huerta, apoyado por un ejército viciado y corrupto no dejaban otro camino.
Se dio lectura a la a partes medulares del documento donde había tomado forma la junta revolucionaria, las causas señaladas por la usurpación de la dictadura y la pérdida del Estado de Derecho por un dictador militar. Se sumaban al plan de San Luis Potosí, éste que hace algunos meses, mantenía el lema: Sufragio Efectivo, No Reelección. Firmaban el histórico compromiso Simón E. Cota y Félix Ortega Aguilar como Presidente de la Junta Revolucionaria.
En el exterior donde se llevaba a cabo la reunión, la caballada se movía inquieta, como si instintivamente supiera de los acontecimientos que se acercaban. Subieron a sus monturas y por una vereda plateada por la luna hicieron ruta al Triunfo y tomaron el asentamiento que estaba a cargo de un Coronel leal a la usurpación, prácticamente así declaraban su posición los orteguistas.
Cuando Félix Ortega Aguilar llegó a la Jefatura del Distrito, después de la Convención de Aguascalientes, donde se nombró Presidente de la República a Don Eulalio Gutiérrez, don Félix recibió el grado de General Brigadier y Jefe Político del entonces Distrito Sur de la Baja California.
En el efímero paso por la administración, Ortegademostró su humanismo logrando abatir los precios de los artículos de consumo básico, dio prioridad a la educación, pero además, aplicó impuestos a los pudientes locales y para ello envió por las cabezas de las mejores familias y ahí les explicó que se requerían de recursos para el movimiento y el sostenimiento de la gente más pobre.
No cito nombres por respetos a las familias sobrevivientes. Fueron tiempos de circunstancias difíciles, aunque debamos decir, que la casta divina fue la encargada de la intriga, la traición y también del cuartelazo.
La conseja oral de Don Alejandro D. Martínez manifiesta que la revolución en B.C.S. era un suicidio. Por el occidente y el sur, las montañas y el mar, por el oriente, las aguas bravas del pacífico y hacia el norte, el desierto. Y agrega el viejo luchador, aquí se vencía o se moría.
Antes de tomar la decisión de tomar el camino de las armas el General Ortega, atendía a gente humilde en su despacho de La Paz. Los ayudabaeconómicamente, les llevaba asuntos en los juzgados, nunca se supo que el general era un potentado económico porque al mirar la pobreza de la gente, decidía no cobrar sus honorarios. Debe de tener la familia un libro de egresos donde están las pruebas de que los gastos para armar, vestir, comprar armamento y caballos, entre otros, fueron de su peculio personal. Su nieto mayor me mostró el libro de cuentas y adjunto se encontraban comprobantes de lo egresado de sus bolsillos.
El versito:
NO ES UN SIMPLE HABLAR
NI LA FRIALDAD DEL HIERRO
ACÁ EL CABO FIERRO
SE ENCONTRÓ CON GENTE
DE ORTEGA AUILAR
DE LAS PLAYITAS
HASTA LA SIERRA
LOS PERSEGUÍA EL GOBIERNO
AQUÍ NO SE COME TIERNO
PORQUE MARTINIANO Y DON FÉLIX
LE DIERON VALOR A ESTA TIERRA.
El pensamiento:
Era la tarde noche cuando el monte está en silencio y solamente el murmullo de los palo adanes y san miguelitos arrullaban dos sepulturas reflejando dos figuras: abuelo y nieto. El sentir del pueblo parecía se desplaza entre cañadas y hondonadas llevando su pensamiento en el fragmento, el 15 de mayo cuando el caso sucedió… Fierro despreció el valor californiano encontrándose con Ortega y con Martiniano… los puros sombreros de los federales al aire se veían volar.










