ECO PENINSULAR
• No marca ruta la brújula.• Los líderes mundiales no piensan en el ecosistema. • La oración Yaqui: Un tratado de amor por la humanidad.
Alfredo Zuloaga González.
Hace tiempo que no hemos valorado el rumbo de la humanidad. Por ello los trazos de una ruta hacia la fraternidad universal impiden hasta el momento que tecnologías de punta y conocimientoscientíficos se intercambiaran entre los quehabitamos el planeta azul.
El egoísmo rebasa toda moral humanitaria: decía el padre de la psicología del conductismo Alfredo Adler, el consejero de los políticos de los 30 o 40 de los hombres de la vida pública norteamericana. Que ese afán de poder y de riquezas es lo que pierde finalmente al ser humano.
En otro tenor, a propósito de la pandemia, algo de relación tiene que ver con el concepto del conductismo. El alfa de la supremacía es la punta de la lanza. No admite la reflexión en el sentido de que el ser humano se haya preocupado por el cuidado de lo que se nos ha entregado Los mares, bosques, y todo aquello proveniente de natura. Sencillamente cuando observamos actualmente los mares ponderamos en una mayor escala a nuestras playas pues en los últimos días que se han retirado a cientos o miles de bañistas, las aguas nos imaginamos que han recobrado sus tonalidades originales.
Se ha puesto a pensar el lector ¿Cuántas excretas y orines de quienes les da pereza salir a hacer sus necesidades, han sido factor en la contaminación de los mares? ¿Cuánto bien ha hecho la des plastificación y el usar material biodegradable? Es visto reportajes de la forma en que destruimos la naturaleza como en el caso del cañón del sumidero cuyo río arrastra animales muertos como burros, perros, gatos y basura orgánica e inorgánica. Es un trato despiadado al padre Río Suchiate que en respuesta al desembocar en cascadas imponentes produce energía eléctrica.
Nos hemos preguntado: qué andamos haciendo en el cosmos, buscando qué cuando hemos hecho un escenario de dolor en el hogar común.
Hay un fragmento en la oración Yaqui que dice: No permitas que destruyan cada hoja que has depositado bajo las piedras, no dejes que destruyan nuestros bosques, nuestros animales ¡Dame la fuerza suficiente para vencer a mi peor enemigo: Que soy yo! (sic).
Se han extraviado los valores del hombre como la humildad, la fraternidad, hubo déspotas que creyéndose dioses sacrificaron a miles de cristianos. La negación de Dios, Nerón destruyó, quemó vivos a seres humanos, y simbolizan el valor de un cristianismo en una poesía titulado “Marciano”, que se pone frente al estrado y grita a todo pulmón:
Mientes, nerón, quien diga que a Roma he sido yo quien prendió fuego/Si eso me hace morir/ muero inocente/ creo en Jesús y practico su doctrina/ y la mejor prueba que en él creo/es que en lugar de odiarte, te perdono (sic). Hay desorden mundial. Al cual no escapamos mientras que profesionales de la medicina enfrentan con decisión una amenaza mundial. Pese al miedo que sentimos no debemos desoír las orientaciones en aras de la prevención. Ya hay casos donde se presentan situaciones de ansiedad pero no podemos arriesgar la existencia.
Los pueblos de México y las experiencias que éste donde vivimos nos ha brindado desde la prehistoria y el paleolítico inferior, un espíritu que no doblegó el determinismo geográfico. Han sido años de esfuerzos de luchas, de una flora amenazante que aun cuando la tierra era buena alguien dijo que el cielo era el ingrato. Si los más viejos ancestros nuestros lograron domeñar el medio ambiente pero no lo destruyeron, creo que heredaron suficiente fortaleza y espiritual. No nos dejemos vencer por el principal enemigo, el desacato y la debilidad de la mente. Creemos que nuestra entidad, como muchas, es mucho más que un animalejo que no muestra el rostro.










