ECO PENINSULAR
• Cuando la naturaleza pasa facturas. • “No permitas que saquen las hojas que puse bajos las piedras”. • Quiero ser más fuerte para vencer a mi peor enemigo, que soy yo. • “No permitas que destruyan lo que yo les di”.
Alfredo González González.
Desde que el Dr. Alexander Fleming, científico británico observó el efecto antibiótico de la penicilina obtenida del hongo Penicillini, así como la enzima antimicrobiana, Dizusima (Wikipedia). Muchos pensaron que los males físicos se habían conjurado.
¿Qué pasó? Que nos hemos olvidado de que la naturaleza nos obsequió con demasiadas cosas.
Poco a poco tuvimos que enfrentar problemas como el sarampión, gripes fuertes (El trancazo), parotiditis, tosferina, hasta llegar a las contingencias que va a operar cambios, desde los más positivos hasta que aquellos que aprovechan momentos difíciles para practicar el agiotismo y subir los precios de insumos de primera necesidad.
No hemos sabido administrar las bondades del planeta y por qué estuvo programado para disfrutarlo. El sobrecalentamiento del planeta y el deshielo de los cascos polares, el arrasamiento de especies algunas extintas por la desmedida ambición sin pensar que la pesca por ejemplo, racionalmente explotada significa alimento, ingresos y todo lo benéfico para la comunidad, una capa de ozono letalmente herida, por la cantidad de fábricas e industrias desesperadas por producir llenando de humo las calles, los cielos y los organismos. Importa más la cuenta bancaria que la sobrevivencia de los seres humanos y todavía hasta este momento algunos empresarios de la industria automotriz no hacen una propuesta formal para que se empiecen a utilizar vehículos impulsados por electricidad.
En una ranchería de los años 50’s, por normas de higiene el visitante se adoptaba por respeto a los anfitriones: Una jarra de peltre, una meza desvencijadas, y nadie se sentaba a la mesa con un mantel de una tela trigueña pero limpísima y había que lavarse las manos.
Nosotros le preguntamos al lector: ¿Antes de esta contingencia usted se lavaba las manos antes de sentarse a la mesa?
Por ello la oración Yaqui dice con sabiduría:
“Es la voz que escucho en el viento, no permitas que nadie quite las hojas vegetales que deposité bajo las piedras”
“Quiero tener mucha fuerza para vencer a mi peor enemigo, que soy yo”.
“No permitas que los arreboles del ocaso se despidan, como mi vida se va extinguiendo en una tormenta de tinieblas”.
Hoy existen indicios que la fauna empieza a reclamar sus espacios. En Loreto se observaron borregos cimarrones en el pueblo. Lógico cuando las calles están vacías, en silencio y sus habitantes a cubierto en sus hogares. Dejaron el risco de la sierra de la Giganta para llegar hasta el pueblo mágico. También se observaron por las cercanías de Balandra 2 orcas, y por las latitudes de argentina se vieron a patos silvestres paseando por las calles.
Por eso en los casos de la pesca deportiva y otros picudos debe proseguir pero con racionalidad pues advertimos la ambición de un legislador federal para que se abriera a la explotación comercial la pesca del dorado. Con respecto al virus parece ser que los primeros pasos serán los de coexistir pero con los extremos cuidados marcados por la propia naturaleza de la pandemia. Sobre este particular hacemos votos sinceramente porque se encuentre la vacuna, que existan medicamentos, pues el ISSSTE en todo el país está desabastecido. Los derechohabientes salen con paracetamol y echando rayos y centellas y se alcanza a escuchar: Regrese el miércoles o el jueves para ver si ya llegaron.
De todo esto aprendimos muchas cosas: Conversar con la familia, por teléfono con los amigos. El saludo es más afectuoso, pero se extraña. Se reanudan viejas amistades. Lamentamos cuando no puede uno acompañar en un sepelio a alguien que es tema de nuestros afectos por la misma naturaleza sanitaria que nos embarga. Pero tenemos espacio en la mente para agradecerle al gobernante, a médicos, doctoras y al personal paramédico, industria alimentaria, empresarios, ediles, lo que indica que hay una respuesta formal y no ceden ante los embates de gráficas y porcentajes.
Aprendimos a cuidarnos y a cuidarte. A empezar a salir con miedo y con los cuidados necesarios.
También no olvidamos a gente de altruismo que comparte lo poco que tiene con sus semejantes.
Una vida es prioritaria. Una obra puede esperar.
La pregunta del millón de pesos: Oiga profesor, me dijo un hombre ya de edad, con un sombrero de paja deshilachado y camisa de mezclilla: ¿Quién cree usted que deba ser el próximo gobernador? Me quedé viendo y era limpia la mirada y la pregunta. Y le repuse: Para mí, es que hace tiempo lo distinguen como “El naturalito”, o sea el que ha mostrado sencillez, humildad, humanismo y trato amable a su gente. ¿Su nombre? Te lo doy en la próxima edición.










